sábado, 8 de septiembre de 2007

Capítulo Tres

Al abrir los ojos me encontré con el cielo azul, amanecía en la mitad del caribe con un movimiento ondulante propio de un buen clima que no teníamos desde que habíamos salido de la costa, los tintes rojos recorrían el cielo estrellándose con la oscuridad de la madrugada que poco a poco iba perdiendo la batalla, el mar cristalino se movía impasible; espectador neutral de tan hermoso evento se extendía cubriendo todo lo que podía ver mis ojos que aún mantenían la imagen de alguna pesadilla que me asolaba mientras dormía pero que ya no podía recordar. Cuando se está en el mar los sueños tienden a empeorar por la soledad que se experimenta y lo largo del trayecto; era una trabajo exhaustivo que nos daba cada día una nueva tarea que hacer, estar midiendo con la brújula el sentido para no terminar en Centroamérica o en las antillas, con la comida contada en dosis pequeñas diarias cuando no se había perdido por la borda, y estar pendiente que los forros de la merca no se corrieran y den pronto se mojara en el trayecto, y más cuando había tormenta, que a veces eran días enteros sin ver una rayo de sol y con la sed que hacía que cada vez que bajáramos saliva solo metiéramos aire en el guargüero, con los labios secos y sin poder hablar una palabra con el negro que siempre se mantenía clamado a pesar de lo difícil de la situación esperando pacientemente llegar a la primera parada donde calmaríamos nuestra sed a gusto y respiraríamos otro aire que la brisa que picaba en los ojos y el olor a quemado de la gasolina del motor. Estábamos prontos a llegar a Jamaica donde hacíamos la pequeña parada y de ahí como locos con el motor a todo lo que diera porque empezaba lo pesado, los gringos empezaban a vigilar todo y nos podía levantar la parca.

Con éste ya eran cuatro los viajes que Marcos hacía desde que se le midió a construir la primera lancha que había aguantado solo dos viajes. Quedó encallada en una isla en las Perlas donde tuvimos que ingeniárnosla para arreglarla con lo que teníamos en la lancha para no tirarnos el cargamento. La salida de Embolate estaba bien organizada: el patrón daba la merca y la encaletaba cuidadosamente para no tener problemas, después el negro la recogía por ahí a las ocho de la noche del día que iban a salir y la llevaba al puerto, Marcos y el enano tenían emparejada la lancha, lista para arrancar por el pacífico a toda velocidad, tenían que salir de la isla hasta el canal donde se pasaban mensualmente unos milloncitos de dólares pa’ que la merca cruzara sin problemas y de ahí derecho para Jamaica a comprar unas cuantas “cosas” y seguir entre las islas del caribe bordeando cuidadosamente Cuba hasta tocar tierra gringa. Esta vez al salir del puerto don Rodolfo les dijo que dividieran en dos el cargamento de armas y dejaran unas cuantas en Las Perlas donde un contacto, del cual nos enteraríamos el nombre de vuelta.

-no te preocupés Marquitos que esa vuelta es facilita, yo se que a vos solo te gusta navegar, pero cuando toca, toca papá, igual te va llegar una buena platica pa’ que te arregles un rancho-

-tranquilo patrón que yo no lo faltoneo-

contestó Marcos pensando que en el primer viaje casi los agarran pasando por cuba, se salvaron por un pelo, por pura desesperación de no morirse después de más de un mes de viaje, donde se había quedado la mitad del estomago en medio del caribe de tanto trasbocar y con la resaca de tener solo ron con agua para tomar sin comida ya y sin nada más que la esperanza de llegar sin huecos en el cuerpo, se salvaron del helicóptero por que el negro estaba confiado del motor que le habían montado a la lancha fuera de borda metiéndole candela a lo último que les quedaba de gasolina por que los galones se iban quedando en el mar aligerando el bote permitiendo que al final del recorrido la lancha no tocara casi agua de lo rápido que iba. y preciso en esos días de tormenta tropical, casi nos volcamos y nos matamos huyendo de ese malparido helicóptero, en realidad yo si me quería morir después que me dijeron que mi mamá se estaba muriendo tirada en la cama volando en fiebre y sin un vaso de agua siquiera. No supe que hacer, un peso cayó sobre mi estómago y no me dejaba mover, me puse a lijar y emparejar lo mas rápido que pude para ver si el patrón me adelantaba una plata, cuando a la caída del sol del octavo día de trabajo papá llegó chillando como un cerdo, gritando que mi mamá se había muerto. Quedé pasmado, durante dos horas solo martille, empareje y eche fibra con el enano, recordaba a mi mamá en la cocina preparando cualquier cosa que encontrara en la casa, o cuando era niño que se levantaba todas las mañanas muy temprano con unos cuantos pesos a comprar ostras en el puerto para venderlas en la playa a los turistas para levantar alguna plata para la comida, siempre llegaba sonriendo y alegrona molestar a todo el mundo en especial cuando le había ido bien, eso cuando tenía trabajo cuando no se la pasa deprimida esperando que mi papá trajera alguna cosa para comer, pero el viejo tenía sus problemas con el alcohol que no lo dejaban avanzar y a veces no aparecía en varios días, justamente cuando mi mamá no tenía trabajo, ahí fue que le toco a Luís salir a darle a la pesca para ganarse unos pesos, y después yo también tuve que salir por que ya había mucha hambre, y todo esto ahora se desdibujaba poco a poco, ya nada tenía sentido nada de lo que hacía lo tenía ¿para que trabaja? ¿para darle que a quien? Si mi madre y mi hermano ya no estaban no servía de nada lo que estaba haciendo, yo estaba solo, completamente solo. Hasta que me desperté de tal pesadilla deje de trabajar y fui a ver el cuerpo de mi mamá frío como el dolor en mis entrañas. Se organizo un funeral modesto arreglado en unas horas, Marcos no lloró, las lágrimas ya no nacían en su corazón marchitado por la muerte, el papá desapareció desde el momento en que la enfermedad empezó a llevarse hacia el otro lado a la mamá y no volvió a aparecer hasta mucho tiempo después, igual ese sujeto ya no le importaba a Marcos, ya no importaba nada; sólo estuvo un rato en el funeral pagado en mayor parte por el Patrón y se puso a darle los últimos retoques a la lancha, ponerle una carpa para que no se mojaran ni se asolearan demasiado durante el viaje, montarle el motor fuera de borda que iba traer el Negro, montarle un lugar para guardar las provisiones de los primeros días que tocaba darle sin parar, todo antes de que fuera la fecha de entrega que en cada momento se acercaba más y parecía no terminar el trabajo, el día del entierro Marcos había terminado la lancha y estaba montando ya la coca, dándose cuenta por primera vez que su empleo no había cambiado, era un simple mensajero, pero esta vez se abría en un lugar conocido, con algo que sabía manejar con seguridad, con los mapas debajo del brazo ya preparado todo el itinerario de 40 a 50 días en mar, con suficiente gasolina para llegar a Jamaica sin parar y de ahí arrancar con la suficiente gasolina para arribar al puerto en mayami esperando que no los cogieran. No fue al entierro, no fue a la tumba hasta mucho tiempo después.

Pero ese día no murió aunque su deseo fuera muy fuerte, la frustración de saberse solo en el mundo, la tristeza de siempre por su hermano, por su madre y por su padre, los dolores de no haber tenido una niñez común y corriente como quizás cualquier persona pudo haberla tenido, los estudios que nunca realizó, las tareas de trabajar desde tan joven para que puedieran sobrevivir de una manera decente en la casa –y a la gente del común que le parece que comer pescado es un gusto de más, pero a nosotros que nos tocó toda la vida comerlo por pura sobrevivencia, por nada más- las largas noches en vela esperando que su padre no llegara ebrio a maltratar a todo el mundo, los padecimientos silenciosos de su madre, cuando hubo terminado estas reflexiones arribó a mayami según lo planeado entregó la droga, y allí conoció a Maicol el principal contacto de entrega en la USA, un hombre grande y gordo, moreno con un acento difícil de entender.

-Cómo les fue en viaje pana, espelo que bien brothers polque nos tenían como worried por la demora, yu are leit my brothers, pelo veo que todo está completo, tu eles el viejo malcos toma estos mapitas y estos duros para que hagan la vuelta del calgamento… que dices chico no te entiendo habla fuelte e’ que eles bien jovencito no seas tímido, mira tienes que bajar por las Bahamas y te metes de ahí derecho por Haití y ahí esta el mapa pala que llegues tranquilo-

-bueno si señor, ¿y como averiguo lo de las armas?-

-no te pleocupes chico, apenas toques puerto te vas a dar cuenta que ya todo esta pleparado-

Mas adelante Maicol empezó a ser mi contacto cuando quise tener mi propio negocio, en verdad en ese entonces no pensaba en eso solo quería navegar, mi mamá estaba muerta y el dinero no me servía para nada, el mar se convirtió en mi único aliado, en mi amigo más fiel, en las noches lloraba viendo como el reflejo de mis lágrimas eran devueltas por el océano, llegué a pensar que lloraba conmigo. Al salir de mayami Marcos y el negro arrancaron a toda velocidad hacia la isla indicada por Maicol, en este trayecto del viaje, Marcos aumentó sus pesadillas, eran cada vez más reales y más fuertes, a veces le parecía que cuando se despertaba apenas se estaba empezando a quedar dormido porque la vida, a veces pensaba él, era mucho más dura y más difícil que la misma realidad, la vida en verdad dolía en el cuerpo, la vida lastimaba en serio el cuerpo, los dolores del alma llegaban tan fuertes a cada ser que lo destruían por completo y luego la desolación, -¿quién en la ausencia no se ha sentido culpable?- a pesar de todos los esfuerzos se mantenía aun en pie por puro síntoma de valentía, de no dejarse del mundo, de todos modos el viaje era más corto pero el mar era más tempestuoso y difícil, pasaban por rutas turísticas que era mejor evitar, o en ocasiones hacerse pasar como pescadores buscando banco pa’ ganarse una buena plata, y a veces tenían que pescar y comer crudo, por que la comida que traían se mojaba o se iba por la borda, a pesar que Maicol les había dado buena cantidad para poder hacer la vuelta bien hecha, a veces hasta alucinaba pensando que el Negro quería hacerme daño para poder comer mejor, y tengo la certeza que el Negro también lo pensaba así, de vez en cuando soltaba el motor y se ponía a mirarme hasta que caía en cuenta que perdíamos rumbo, creo que él también sufría mucho aunque fuera una persona acostumbrada toda la vida a ese tipo de vida, la falta de experiencia del primer viaje que permitió que en otros viajes no se cometieran los mismos errores y Marcos tomara importancia dentro del circulo de transporte, pero en ese primer viaje se llegó rápidamente al puerto en el que tenían que anclar para recoger las armas.

En realidad no era un puerto propiamente hablando, era un pequeño muelle que lindaba con un pueblo isleño lleno de casas roídas por la humedad y la brisa, a Marcos le recordaba el pueblo de donde venia, era el mismo olvido que recorría cada una de las costas que había visto en casi todos los lugares que se cruzaba durante el viaje, y la misma sombra que vio tiempo después en sus otros viajes en distintos lugares, la misma impresión mezquina de pobreza y hambre, jugo de guayaba y ni una gota de arroz, secretos esondidos dentro de todas las puertas porque cada ser en el mundo tiene sus pecaditos y tiene sus guardados. Al tocar la orilla unos pelaos se acercaron ayudando a subir la barca, el negro le dio unos verdes e impresionados cada quien tomo uno y se fue, echaron lazo y se pusieron a arreglar la lancha, tenían que esperar un rato a que llegara el contacto para hablar. Y así fue la vuelta, llegó un mancito y nos preguntó unas cuantas cosas casuales tal como Maicol nos había dicho, después de un rato nos dijo que si podíamos llevarlo a su casa que quedaba al otro lado de la isla, nos montamos y arrancamos metiéndole un galoncito que ya se acababa la gasolina, bordeamos el cabo metiéndonos en un golfo. Una lancha esperaba anclada en la mitad del golfo, el negro que se había montado en la lancha hizo unas cuantas señales y pidió a Marcos que bajara la velocidad, al acercarse las dos lanchas, Marcos pudo ver a varios hombres armados custodiando el cargamento, en breves segundos se hizo el traspaso, cuatro cajas de madera grandes se metieron en lancha, el Negro revisó cuidadosamente cada una de las cargas y dio la plata, mirando rápido y sin la menor queja por que nos pelaban nosotros sin nada que defendernos y ellos armados hasta el cogote con las mismas armas que le estábamos comprando. Terminado el negocio el negro que se había subido antes, se pasó a la otra lancha y ésta arrancó hacia el oriente mientras Marcos y el Negro enfilaban rumbo a Embolate.

Pasando el archipiélago de las perlas tuvieron que esconderse en una isla por que la aduana panameña le estaba echando rastrillo desde que salieron del canal, no era idea que la parca los levantara con el cargamento ya casi coronando, además si los pillaban les iba muchos años de encierro en una cárcel. En la isla se dedicaron a putear y a beber dos días pa’ perder pista a la aduana, eso si encaletando bien el viaje de armas pá’ que no hubiera problemas, con ningún amigo o enemigo. Marcos en su vida no había experimentado lo que el dinero puede lograr, ni sus alcances, por primera vez lo probaba en aquella isla perdida en el pacifico, era una isla pequeña pero la atravesaba un río y una espesa selva la cubría casi en su totalidad, las playas parecían harina de color amarillo, un pequeño pueblo mercantil funcionaba en la isla en la cual había unas pocas casas de madera y unas casonas vieja que servían de posada para varias familias además de una cantina que era el mantenía en movimiento a esta isla. Allí el negro y Marcos se emborracharon y drogaron mientras estuvieron en la isla, Marcos en su borrachera deseó tener más y más para tener poder, pero cuando dormía recordaba a su mamá y el rancho que no le pudo construir antes que se muriera, ya no tenía a nadie a quien darle casa, él estaba solo y la plata no le iba llenar nada, pero en medio de sus alucinaciones recordó la tarde de verano en que perdió la virginidad cuando Esperanza, lindo nombre para el suceso, amiga de su mamá, una señora de aproximadamente cuarenta años le pidió el favor a Marcos que solo tenía trece, que fuera hasta su casa, a ayudarle a colgar unas cuerdas en el solar para poder secar la ropa ya que las que tenía habían destrozado, pero Esperanza primero se subió en una butaca para mostrarle el lucgar exacto en que debía poner las cuerdas y solo de divisaba un enorme culo debajo de esa falda de flores y era tal la forma en que movía ese culo que terminé por exitarme y tuve deseos de olfatearle el trasero para saber a que olía propiamente, luego me hizo subir a la butaca y me ayudó a poner las cuerdas y cuando me estaba ayudando a subir me cogió las nalgas y me las apretó, lego metió la mano por la entrepierna de la pantaloneta y me lo cogió en toda sus proporciones, cuando me bajé me pidió que me quedara que me iba a dar onces, yo me senté en otra butaca en la cocina y ella se puso a lavar los vasos para servir algo, cuando estaba en esa posición me pidió que le ancanzara algo del estante que estaba precisamente encima del lava platos, me le acerqué tanto que sentí las estribaciones de su culo moreno, ella me apretó nuevamente las nalgas echando las amnos hacia atrás y yo le subí la falda hasta los cielos, ella se bajó los calzones al compás que me bajó los míos y sentí como un vendaval de ríos de agua caían sobre mis pies desnudos, sentí como su culo apretaba mi miembro como si quisiera arrancármelo de una sola fuerza, se exitó tanto que me pidió que le callara los labios con los míos, por vez primera supe a que olía una mujer en sus zonas oscuras. En esa isla perdió su recelo por el sexo y empezó a enamorarse por primera vez. Las mujeres cuando hay dinero y además verdes hacen cualquier cosa.

Me levantaba en la orilla de un río todo embarrado y adolorido empezaba a buscar a mi hermano por todas partes y no lo hallaba, escuchaba a lo lejos los gruñidos de los lobos acercarse poco a poco, y salía a correr sin rumbo huyendo despavorido para no ser devorado, la zancadas de los animales se acercaban poco a poco, al mirar hacia atrás los veía acercarse con sus ojos rojos brillantes y sus jetas llenas de baba ansiosa de sangre, por fin alcanzaba una casa donde seguramente podría resguardarme, al cerrar la puerta los gruñidos se volvieron rebuznos de burro, revise la casa y sorprendido me encontré con mi hermano sentado con un vaso de jugo de guayaba sonriéndome, de pronto la habitación empezaba a llenarse de agua y el iba desapareciendo poco a poco entre los remolinos, hasta que desaparecía totalmente y yo empezaba a ahogarme poco a poco.

Al despertar Marcos se encontraba tirado en la lancha, no se acordaba de nada de lo que había hecho la noche anterior, solo recordaba a Claudia y que había intentado tenerla solo con plata pero no se dejó, la plata no lo podía todo, el Negro apareció a las dos horas y Marcos ya tenía emparejada la lancha pa’ irse derechito a la costa norte de Embolate.

Ese fue el primer viaje y ahora en el cuarto la lancha era más rápida y grande, al llegar a Jamaica Marcos estaba enfermo de tanto sol que había recibido en esos días de viaje pero ya estaba coronando un buena platica para construir una casa para Claudia y para él… pues para formar una familia, después de varios viajes charlando a Claudia había conseguido que le creyera el cuento que la quería, que iba a ser algo serio porque la primera que la había visto la mujercita se las había dado de importante, era hija de una buena familia de la isla en el archipiélago, la familia manejaba el burdel pero sin llegar a mezclarse nunca con sus trabajadores, ya le había prometido el cielo y la tierra y se lo iba a dar, el rancho para la mamá se había quedado en el pasado ahora era un palacio para claudia en Embolate, él mejor de todos, ya la plata iba tener un sentido y no sólo el de llenarse los bolsillos para la avaricia, con la vuelta que le iba a hacer al patrón después de recoger el mandado en isla Navassa y el buque que se estaba construyendo, iba ganar un status y plata suficiente para comprar a el que le diera la gana, por fin algo ya me amarraba a este país, la idea de traerme a mi caribeña pa’ mi tierra y hacerme una vida, tener sentido de ella y no solo la búsqueda de la eternidad, no me podía morir en la mitad del caribe como otro mensajero en la historia del narcotráfico de Embolate. Marcos tuvo que quedarse en Jamaica donde los negros del cartel de Lucea, pasándole unos buenos verdes mataban hasta a su propia madre, la insolada que se había metido no era cosa fácil, baños de agua fría pepas para bajarla y unos pases para ponerse de buen animo, la cosa fue de medico, y todo por quedarse dormido al rayo del sol después de una noche de vigilancia, el Negro subía entonces con el Chiqui hasta donde el Maicol y se encargaba de entregar la merca y se encontraban en la isla donde recogían el cargamento diez días después mientras Marcos se recuperaba de la insolación.

Con el Negro habíamos entablado una relación muy cercana a lo que se podría llamar una amistad, a lo largo de los viajes teníamos la necesidad de hablar entre nosotros para no perder la cabeza en el mar, el Negro era una persona resabiada y tenía ya bastante carrera en la delincuencia, el provenía del mismo sector de la ciudad que yo, la diferencia es que al Negro le había tocado la parte dura de la creación del barrio en las afueras de la ciudad, el llego solo con su hermana después de haber sido desplazados por unos terratenientes de las tierras donde vivían sus padres y por no deja quitarse las se los habían bajado, el negro empezó a robar por no encontrar nada más que hacer y su hermana termino metida en la prostitución, por que la venta de chicles no le daba ni para comer, el Negro vivía en un rancho que era digno para un perro y no para dos personas.

-es que hermano, eso era un lugar rechiquito, apenas era un pedazo de tierra que nos habíamos invadido entre dos casa ya construidas era como era como el doble de una medida de estas –abriendo los brazos totalmente y señalando con los labios las puntas de sus dedos-, y no mas larga que esta lancha, era pequeña, yo me levante en un botadero unas tejas y pedazos de madera y fui armando la rancha, poquito a poquito fue cojiendo forma para vivir, eso si no teníamos luz ni nada de esos, mi hermana empezó a meterse entonces en unos cuentos bien raros, hasta que mamado que llegara tarde un día me fui a buscarla donde supuestamente trabajaba con el puesto en la zona rosa de Santa Marta, nadie me dio razón de esa tonta entonces me puse a buscarla desesperado y me la encontré en la calle de la putas subiéndose a un carro, mire viejo Marcos yo no lo pese un segundo y le metí una zunda a esa pendeja, para que yo estaba arriesgando mi pellejo robando y tras del hecho comprándole todo esos dulces pa’ que trabajara, y se pusiera a güevoniar, ay fue donde se perdió esa muchachita no volvió a aparecer, al otro día me cojió la tomba y me tuve que mamar varios meses en una cárcel para menores de edad. Apenas salí me toco robar a una señora para conseguir lo del bus porque no tenía otra manera de levantar plata mi hermano, de mi casa ya no quedaba nada, y en esas fue que conocí al Mocho que me dio trabajo en una vaina de mecánica.

El negro en esas se quedaba callado dirigiendo la lancha y cambiaba de tema, era un hombre bien reservado en sus cosas y en esas pocas veces que soltaba la boca era ya del desespero de estar en el mar, el silencio que se mantenía siempre era enloquecedor, había que habituarse al constante movimiento de lancha que por muy rápido que fuera seguía balanceándonos de un lado para otro, y mas cuando había tormenta, coja la brújula y trate de mantener el rumbo y tocaba coger los botes de gasolina desocupados y tratar de coger el agua lluvia que más se pudiera por si había escasez de agua, no es que fuera muy seguido en realidad pero uno o dos días sin agua era un infierno y más con esa cantidad a todo lado rodeándolo a uno sin poder beber una gota.

Cuando se varo la primera la lancha ya se estaba empezando a construir una nueva más grande y mejor preparada para los viajes, en esa se podía meter más carga y más protegida contra cualquier inconveniente que pudiera surgir en el camino, Marcos se había encargado de conseguir un motor más potente. Ahora podrían viajar en la lancha otra persona que facilitaría el trabajo y permitiría que llegaran más rápido a Mayami, y en esas Marcos se insola y le toca quedarse clavado en Jamaica.

Los delirios de Marcos fueron llegando hasta la desesperación, el odio que cargaba por el mundo se fortalecía, entre más grados subía su temperatura, cinco días estuvo revolcándose en una cama húmeda de sudor y de mal olor. Cada vez que despertaba intentaba recordar los sueños que le hacían sentir. ese resentimiento y esa sed de sangre, solamente lograba recordar pequeños fragmentos de sus diabólicos sueños, soñaba con su madre botada en la cama revolcándose del dolor en el colchón roto lleno de algodón húmedo, sin sabanas y con los labios rotos por la sed, ríos de sangre que corrían por la polvorienta calle de su pueblo, sangre de su hermano hecho pedazos vivo, gritos tormentosos que lo llamaban desde el fondo de la oscuridad y el armado echando bala para todo lado, y lo mas tormentoso era que todos eran burros en su sueño, manadas de asnos salvajes saltando por el prado cojiendo y matándose; a veces parecía estar soñando, y otras veces parecía que en su delirio que caminaba por la calles de Lucea y todos eran asnos grandes y negros, y el mismo era un burro que en cuatro patas que rebuznaba dolorosamente se quejaba de su lamento, de su dolor, o simplemente no recordaba nada, parecía que caminaba eternidades por la oscuridad sin memoria como un mendigo sin nombre.

Al décimo día lleóo según lo acordado a la isla, el Negro y el Chiqui habían llegado un día antes de lo planeado por que les tocó volarse de mayami porque les tenían el culo cojido los de la DEA, el negocio estaba completo, el cargamento estaba en la lancha y salían directo para Las Perlas a dejar la mitad del cargamento que esta vez era mas pesado de lo normal, Marcos tenía otras razones para ir a ese lugar, además de poder ganar la plata para la casa, Claudia era esta razón ahora si le iba a decir que se casara con él que ya tenía todo listo. La lancha como siempre estaba llena de mierda y de algas por el mal clima que se le venía encima el toldo se había dañado lo que quería decir que les tocaba mojarse, al partir de la isla el sol caía muy despacio, una bola roja gigantesca era apagada por el mar poco a poco, la lancha empezó a viajar hacia ese incendio a todo lo que daba el motor.

Al llegar al archipiélago Marcos se reunió con un tal Roger, era un negro gigantesco con acento colombiano, a él tenía que pasarle la mitad del mandado, estaba hospedado en una casa grande hacia las afueras del pequeño pueblo de la isla, estaba enfiestado cuando Marcos llego, le invitó uno cuantos tragos y se pusieron a negociar, él sólo con el revolver en el pantalón apuntándole al miembro y el Roger con media docena de manes con escopetas atrás, menos mal ya estaba negociado o sino se ponía feo; la vuelta fue fácil el man entregaba la plata y Marcos le dejaba las armas en una lancha en el muelle. Concluido el trato y después de unos tragos, marcos se fue al burdel a seguirla con el negro y el chiqui, y a buscar a Claudia por supuesto.

–vení Claudia que tengo que hablar con vos una cosita, ¿vos quisieras casarte conmigo? mira te prometo que te saco de esta isla y te armo un palacio en Santa marta, te doy todo lo que tu quieras, yo te amo mamita, nunca había estado tan tragado de nadie-

-no Marcos usted todavía está muy joven para que diga esas cosas, además que casi no nos conocemos, como puede decir que me ama si me ha visto tres veces; usted me gusta arto y todo pero…-

- claudia no digás eso, solo pensalo, no respondás todavía yo se que vos también me quieres, mira yo me estoy ganando un mundo de plata y no tengo nada que hacer con ella; ya no tengo familia quiero que vos seas mi familia, vente conmigo para Embolate y tendrás un mejor futuro que dirigir este burdel-

-mire Marcos hagamos una cosa, conozcámonos un poquito más y le acepto la propuesta, además que a mi no me gusta de a mucho en lo que usted trabaja, tengo que asimilarlo, mas bien déme un besito y deje de tomar tanto que le hace daño-
Casi dos años pasaron antes que Claudia me dijera que ya estaba preparada, pero yo la esperaba pacientemente, yo la amaba con toda la fuerza de mi corazón; desde la muerte de mi hermano y de mi ma’ nada me importaba, solo quería vengarme aunque no sabia de quien, pero claudia me tranquilizaba.

Don Rodolfo se encargo de casi todos los arreglos de la boda, Marcos solo le pasaba la plata que tenía ahorrada, y el patrón se encargaba de la logística. Para la despedida de soltero el jefe separo un burdel por el lado de la playa, los invitados eran en mayor parte gente del negocio y muchachos del comando invitados por el jefe, todo el burdel estaba lleno hasta la tetas de las putas que daban a mamar a cada quien lo suyo, a marcos le tenían preparadas las mejores muchachas del lugar para que hiciera con ella lo que le diera la gana. Él realmente no quería estar con nadie antes de la boda, pero la negra que le pusieron al frente era para no negarse, la sentó a su lado y empezó a hablar con ella, contándole como había sido su transito de simple mensajero a negociante, y ahora a jefe, le contaba como solo iba pagar una deuda, después un rancho pa’ su mama y después un rancho para su mujer, y tenía, más plata que cualquier estudiado. Cuando ya estaba muy borracho decidió subir a un cuarto con la negra. Empecé a morderle los labios carnosos y a tragarme su saliva como si fuera el jarabe que me iba curar el cáncer, el sífilis y hasta el mismo SIDA, la acaricie por todo el cuerpo con desespero de metérmele con fuerza y empezar a montarla hasta que sus gemidos se convirtieran en chillidos de placer, bajar un poco y con la lengua acariciarle lentamente y así ir subiendo la velocidad hasta que se le encalambrara el estomago y la entre pierna, y me gritara que se lo metiera rápido, y empezó a gemir, después a chillar y por ultimo fue saliéndole pelo en el trasero, y su cara empezó a estirarse hasta volverse una jeta, y empezaba rebuznar ruidosamente, hinc hoooonc hinc hoooonc hinc hoooonc, y marcos también hacía su parte y mientras se venía cayo en cuenta de su cambio. Se asusto y salió corriendo empeloto por todo el burdel y todo el mundo cagado de la risa lo escuchaban gritar ¡soy un burro! ¡Soy un burro! ¡Soy un burro!, hasta que cayo dormido en la mitad de la pista henchido de la perra.

La iglesia fue preparada desde muy temprano para el evento que daba inicio al medio día, el novio llegó media hora antes de lo acordado y se sorprendió de la cantidad de cosas que con su dinero había adquirido, la ceremonia se efectuó sin ningún retraso, Claudia estaba hermosa más hermosa de lo que Marcos alguna vez lo habría podido imaginar, a la ceremonia asistieron los familiares de Claudia, los compañeros de trabajo de Marcos, y el papá que había aparecido apenas se enteró que su hijo había conseguido plata. El sí de los dos no fue nada forzoso y salieron corriendo de la iglesia hacia el carro bajo montones de arroz que les caían de todos lados. Marcos se sentía el hombre más feliz del mundo. La casa ya estaba casi terminada y allí fue donde se organizó la fiesta, que duró tres días enteros, hasta que los novios se fueron directo a las playas del sur, a pasar la luna de Miel. La fiesta comenzó con música en vivo, en una tarima ubicada en el patio de la casa con todo el esplendor que merecía esta fiesta, fueron invitadas unas doscientas personas entre las que se encontraban muchas personas del barrio de Marcos, primero sirvieron una comida para todo el mundo que consistía en pescado fresco frito y arroz y un buen recado de yuca y ensalada con atún, después empezaron a repartirse los regalos donde el Patrón tuvo el mayor papel regalándole la mayor parte de objetos para llenar la casa como todo un rey, y además les regalo a los recién casados un viaje a las playas del sur de Embolate, la noche termino con una ronda de voladores a las once de la noche que todo los borracho empezaron a echar hasta terminar quemando unos trapos que adornaban la tarima y casi queman una tia de Claudia con uno que no salió para arriba sino cayo al piso dando vueltas por todo lado. Al segundo día Marcos subió a la tarima borracho a llorar por sus muertos, a putear a todo el mundo, y después de meterse un pase se puso a bailar con su esposa y cagarse de la risa con su jefe dándole las gracias por todo, diciéndole que él era como un papa para él, por que el verdadero estaba en el baño tirado inconsciente, hasta aquí es que recuerdo esa fiesta abrazando a mi padre putativo a mi padrino de matrimonio, al que tiempo después maté de tres tiros en la cabeza para ganar más poder y darle a Claudia lo que ella se merecía.

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