martes, 11 de septiembre de 2007

Sencilla Bienvenida

...de pronto saber que no debo esperar nada suyo; y huir inexorablemente de usted, pero más bien de mí, de lo que creo de usted. Usted cada vez está más lejos y conociéndome como me conozco, es decir como se supone que la conozco, ninguno de los dos va a dar el brazo a torcer y lo que comenzó como un juego y se fue matizando gris y negro y rojo, ya no es más juego, ni siquiera se pretende encuentro o conflicto, porque usted nunca más estará ahí, en otro sentido más claro es más bien mi propio abandono.

Entre mis palabras y su cuerpo ahí un abismo cada vez más grande. Lo que creímos de pequeños ya no lo adolecemos entrando en esta adultez agria que me descose por dentro. Así que su pequeño, sobre todo pequeño, y pálido reflejo es cada vez más vació, más fantasma reinventado, menos memoria y más ficción de lo que quise que fuera usted, o más bien de lo que quise ser yo para mí, o usted para usted o para otro.

Así que como ninguno de los dos quiere tener yeso...y cada vez somos más capricho, no tendremos más opción que despedirnos de nosotros mismos y entregarnos al otro que solo es novedad de un pasado que no conocemos, de una memoria por inventar, de otro sentimiento que nunca sería el suyo ni el mío, y he de suponer que mucho menos el nuestro así sea en un sentido meramente formal.

No hay comentarios: